El arte de hilar las fibras para formar un hilo es tan antiguo que sobrepasa las fechas históricas. Se ha comprobado la existencia de algunos tejidos de fibras naturales utilizados por el hombre de las cavernas cuando el mamut y otros animales prehistóricos todavía vagaban por la faz de la tierra.
La hilatura en si no responde al descubrimiento o invención de algún hombre o época; mas bien se trata de una acumulación de conocimientos y pequeños avances tecnológicos por parte de millones de hombres, a través de miles de años de esfuerzos para encontrar la mejor forma de satisfacer las necesidades de cada día.
En Europa Central, en el cenagoso fondo de los lagos de Ginebra y Constanza se han encontrado, algunos manojos de lino limpio, listo para ser convertido en tela. Es la primera vez que aparece una tela donde es evidente que este pueblo de la nueva edad de piedra había aprendido a hacerla entretejiendo gruesas fibras de hierba. Porque los hombres, probablemente, aprendieron a tejer antes de haber aprendido a hilar, ya que había siempre hierba y fibras a mano y resultaba bastante sencillo tejerlas. Debió ser mas tarde cuando aprendieron a hilar sus hebras y a hacer con ellas telas para sus prendas, y luego, empezaron a tejer el vellón de sus animales, convirtiéndolo en paño de lana.
Desde luego, cuando se inventó el arte de hilar, la lana se convirtió en el material mas útil del mundo para hacer vestidos, para la gente que habitaba en climas fríos; pero donde quiera el sol era intenso y ardiente, la gente seguía usando el limpio y fresco lino. En el antiguo Egipto era mas fino que el actual, y a los faraones los envolvían en sus firmes y suaves pliegues para sepultarlos. Algunas de estas telas, semejantes a telarañas han durado hasta hoy. En los tiempos bíblicos, "la púrpura y el hermoso lino" eran la ropa de los reyes.
En los antiguos jeroglíficos egipcios aparecen hombres y mujeres ocupados en labores de hilandería y tejeduría.
Principios de la hilatura
La hilatura, es el arte de producir por medio de procedimientos mecánicos y los de longitud ilimitada con materias primas ilimitadas.
Estas materias o elementos, pueden dividirse en 3 clases:
1.- Filamentos cortos (fibra corta) tales como el algodón, lana etcétera.
2.- Filamentos de longitud intermedia como cáñamo, yute y lana.
3.- Filamentos de longitud determinada como la seda.
En el proceso primeramente trabajaremos con máquinas llamadas batiente, carda, que se reduce a limpiar la fibra y las siguientes maquinas del proceso para regularizaras.
Después del alimento, el vestido fue la primera necesidad del hombre, por lo que, puede remontarse al trabajo de las fibras textiles a una época cercana a la aparición del hombre en la tierra.
Primitivamente se vestían con las pieles de animales que cazaban, más que con este medio le iban faltando recursos para cubrirse todas las estaciones del año. Por lo que no solo dio inicio al arte del tejido sino también a la hilatura.
Principios de la hilatura
La hilatura, es el arte de producir por medio de procedimientos mecánicos y los de longitud ilimitada con materias primas ilimitadas.
Estas materias o elementos, pueden dividirse en 3 clases:
1.- Filamentos cortos (fibra corta) tales como el algodón, lana etcétera.
2.- Filamentos de longitud intermedia como cáñamo, yute y lana.
3.- Filamentos de longitud determinada como la seda.
En el proceso primeramente trabajaremos con máquinas llamadas batiente, carda, que se reduce a limpiar la fibra y las siguientes maquinas del proceso para regularizaras.
Después del alimento, el vestido fue la primera necesidad del hombre, por lo que, puede remontarse al trabajo de las fibras textiles a una época cercana a la aparición del hombre en la tierra.
Primitivamente se vestían con las pieles de animales que cazaban, más que con este medio le iban faltando recursos para cubrirse todas las estaciones del año. Por lo que no solo dio inicio al arte del tejido sino también a la hilatura.
Antecedentes de la hilatura de algodón
Uno de los primeros productos que Colón encontró al desembarcar en la isla de Guanahaní fué el algodón, el cual le ofrecieron los indígenas como presente. A pesar de que el navegante no se interesaba, en principio, más que por el oro, no por ello despreció el obsequio y, más tarde, estableció un impuesto sobre varias tribus indias, impuesto que debía ser satisfecho en algodón. Después, los españoles encontraron esta planta por doquier, en sus correrías a través de Centro y Sudamérica, desde México al Perú. Cuando, en busca de oro, violaron las sepulturas peruanas, hallaron en ellas momias amortajadas con telas de algodón.
Los aztecas del antiguo México no conocieron el cáñamo, la seda ni la lana ; y si bien existía en su país el lino, nunca se les ocurrió utilizarlo. Para ellos el pelo de liebre reemplazaba la lana, y las fibras de la pita hacían las veces del lino. La materia básica de su producción textil constituíala el algodón, el cual sabían teñir con gran destreza. Conocían el añil, la cochinilla y el palo brasil.
Tras unos decenios la cultura algodonera desapareció por completo en América ; no obstante, el algodón quedó y su cultivo no fué olvidado. Ya en el siglo XVII el empleo de telas de algodón se había difundido tanto en Europa, que la demanda de materia prima era apreciable. El maravilloso Imperio español, formado, cual por arte de magia, en menos de un siglo, y que había hecho de la metrópoli una de las mayores Potencias que jamás ha visto la Historia, decayó casi con la misma rapidez con que se había engendrado. Europa necesitaba algodón; sus pedidos debían ser atendidos, y pronto hubo países dispuestos a encargarse de aquella función.



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